La Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía -APSEE-, que conduce Carlos Minucci, junto al Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales del Sector Energético -IATES-, que preside Mara Rivera; la Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur y el Grupo de Investigación e Intervención Feminista de la UBA, desarrollaron una encuesta que respondieron 113 trabajadores y trabajadoras -entre febrero y marzo 2026- con el objetivo de visibilizar la realidad de endeudamiento de las familias del sector energético.
“Trabajar para pagar: deuda, jornada laboral y salud mental en APSEE”, se llama el informe que da cuenta de que el 80% de las y los trabajadores del sector está endeudado y el 65% confirmó un deterioro en su salud mental: ansiedad (55%), angustia (45%), insomnio (35%), irascibilidad, sensación de ahogo y taquicardia, entre otras-. Además, quienes se encuentran afrontando deudas son, en su mayoría, las mismas personas que reportan un deterioro en su salud mental.
“Estos resultados reflejan un cuadro de agotamiento generalizado, donde las tensiones económicas y condiciones de endeudamiento impactan directamente en el bienestar subjetivo de estos trabajadores y trabajadoras”, remarca el informe.
En cuanto al endeudamiento, los acreedores y las estrategias para hacerle frente, el 33% de los casos se endeuda para comprar alimentos, ropa y bienes cotidianos; el 27% para pagar alquileres y expensas y el 26% para el pago de tarjetas.
En tanto, 39% de los hogares endeudados tiene deudas con más de un acreedor al mismo tiempo y combina deudas con tarjeta de crédito -el 70%-; préstamos bancarios -20%-; plataformas -10%- y el 15 % con préstamos de familiares o amigos.
El 38% no conoce la tasa de interés que paga. Esta falta de conocimiento presenta diferencias de género: mientras que el 64% de las mujeres encuestadas no conoce la tasa, entre los varones el porcentaje desciende al 32%, lo que evidencia un mayor desconocimiento en las mujeres. En general, aquellas personas que indicaron endeudarse principalmente con tarjetas de créditos son quienes desconocen la tasa de interés a pagar.
El 37% está atrasado en el pago de sus deudas; el 25% de ese grupo ya fue contactado por cobranzas.
Entre las alternativas que se despliegan en estos hogares para achicar deudas o intentar no contraerlas, aparece en primer lugar la de reducir el consumo o cambiar por opciones más económicas de alimentos o servicios básicos en un 55% de los casos. Otros, optan por aumentar las horas de trabajo, lo que se traduce en mayor carga laboral.
En este aspecto, el informe, además, dio cuenta de desigualdades en la carga laboral según el género: el 100% de las mujeres se desempeña en relación de dependencia: el 79% en una jornada laboral de 8 horas; el 21% restante suma horas extras -entre 8 y 12 horas- para hacer frente a deudas.
En tanto, el 90 % de los varones realiza el trabajo en relación de dependencia registrada y el 10% restante combina su trabajo formal con alguna actividad autónoma o cuentapropista que le permita reforzar sus ingresos y llegar a fin de mes con mayor certidumbre.
Asimismo, sobre la duración de la jornada laboral, el 61% de los varones lo hace 8 horas; el 36% de 8 a 12 y el 3% más de 12 horas.
Que las mujeres limiten sus posibilidades de extender la jornada laboral formal o bien de dedicarse a una actividad extra se explica por el tiempo que les dedican a las tareas de cuidado y economía doméstica (mientras el 57% de las mujeres dedica más de 5 horas diarias, los varones lo hacen en un 37%) por lo que las brechas de género funcionan como obstáculo para el desarrollo profesional, laboral, disposición de tiempo libre, también, para la militancia política/ sindical. Una sobrecarga limitante y condicionante.
Por lo que si las trabajadoras suman alguna actividad está vinculada a lo informal, a la venta o reventa de productos de manera digital, que pueda compatibilizarse con las tareas de cuidado (36%); el 21 % suma horas extras, como ya se mencionó más arriba, y en menor medida se dedica a otras actividades profesionales, técnicas.
En el caso de los varones, la extensión de la jornada se dio principalmente a través del incremento de horas extras (29%), aunque también se observa una participación importante en ventas por plataformas (16%), junto con la diversificación de actividades y la realización de trabajos profesionales o académicos.
Asimismo, sobre la evolución de la jornada laboral, el 68% de los trabajadores y el 43 % de las trabajadoras tuvieron que sumar horas de trabajo en los dos últimos años. Sin embargo, el 36% de las trabajadoras necesitaría trabajar más, pero no puede por la misma sobrecarga de tareas, mientras que el 11% de los varones manifestó esa dificultad.
“(…) mientras los varones logran efectivamente ampliar su participación en el mercado laboral, las mujeres enfrentan mayores obstáculos para hacerlo, condicionadas por la doble jornada y por la distribución desigual del trabajo no remunerado. La combinación de alta carga de cuidado y necesidad insatisfecha de incrementar horas remuneradas refuerza la idea de que las desigualdades de género atraviesan tanto la organización del tiempo como las estrategias de supervivencia económica”, afirma el documento en sintonía.
Volviendo a las estrategias para hacer frente a las deudas o evitarlas, otro de los mecanismos es recurrir al uso de ahorros, atrasar el pago de servicios, interrumpir tratamientos médicos y vender bienes del hogar.
La situación de endeudamiento se refleja también en el uso que los trabajadores hacen de sus ingresos extraordinarios. Resulta particularmente significativo que más del 49% de los encuestados destine la Bonificación Anual por Eficiencia (BAE) al pago de deudas, lo que evidencia que este beneficio, concebido como un estímulo económico, termina funcionando como un mecanismo de alivio frente a compromisos financieros acumulados.
Finalmente, en el ámbito político y laboral, la mayoría considera que la reforma laboral propuesta por el gobierno nacional empeorará sus condiciones. Las estrategias más mencionadas para la defensa de derechos combinan la participación electoral, la negociación sindical y la movilización.
De esta manera, la encuesta (procesada, sistematizada y analizada) ofrece un mapa descriptivo sobre las condiciones laborales, económicas y sociales de las y los trabajadores del sector de la energía eléctrica.
Comprender y conocer desde la experiencia y voz de las y los trabajadores, al tiempo que reflexionar sobre los desafíos del mundo del trabajo. Todo, mientras el mientras el Gobierno Nacional continúa culpando a las y los trabajadores de no saber manejar sus ingresos.
“Trabajar para pagar: deuda, jornada laboral y salud mental en APSEE” by otrocontenidoperiodismook