sábado 18 de julio de 2026 - Edición Nº1088

Protagonistas | 18 jul 2026

Opinión/Por Pablo Merzi

El poder político de un trapo tribunero: cuando el fútbol expone la mentira de la despolitización

17:08 |Entre la semi y la final de la copa del mundo, el secretario de Turismo y Acción Social del sindicato Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA) y coordinador de la Rueda de Turismo Sindical, Pablo Merzi, compartió una reflexión sobre lo que dejó el último triunfo de la selección con el despliegue del trapo tribunero en la cancha de juego.


Por: Pablo Merzi (*)

El fútbol argentino volvió a demostrar que está lejos de ser el opio de los pueblos que los tecnócratas y los gurúes del algoritmo pretenden diseñar. El reciente festejo de la victoria contra Inglaterra en el Mundial dejó una postal que va mucho más allá de lo estrictamente deportivo: un grupo de jugadores agitando un trapo tribunero. Una simple tela impresa que, con el correr de las horas, se transformó en un verdadero terremoto político, clavándose como una espina en el corazón de la lógica colonialista globalizada que hoy intenta moldear nuestra realidad.

Ese trapo no era un decorado. Llevaba impreso el pensamiento y el sentir de la gran mayoría de los habitantes de nuestro país; un grito silencioso pero ensordecedor de soberanía e identidad. En un país cada vez más esquizofrénico, donde se intenta imponer una agenda de entrega y sumisión cultural, el fútbol operó una vez más como el espejo que deforma el relato oficial. Bastó un gesto genuino en pleno festejo para que los débiles cimientos de la construcción mediática crujieran por completo, dejando al descubierto la gran mentira de la despolitización.

 

 

Nos quieren hacer creer que a la gente ya no le interesa la política, que las discusiones colectivas son cosa del pasado y que el futuro se gestiona individualmente a través de una pantalla. Esa supuesta apatía no es casualidad; es una de las armas más útiles y eficaces que nos deja el algoritmo. Un ecosistema digital fríamente manejado por los mismos sectores concentrados que te dicen, sin ponerse colorados, que el trabajador debe naturalizar la escasez, que el pueblo no merece ser feliz porque "no nació para eso", y que los derechos conquistados con sangre y sudor ya no corren porque "el mundo ha cambiado".

Por supuesto que el mundo ha cambiado. Hoy lo manejan un puñado de corporaciones y especuladores que necesitan súbditos dóciles que los sigan fanáticamente, mentes vacías y colonizadas listas para consumir y obedecer. Sin embargo, en medio de ese diseño de control global, un simple trapo de cancha vino a recordarles que todavía hay territorios que no pueden manejar ni comprar. Hay una reserva cultural y una memoria histórica en las mayorías populares que resiste a la domesticación.

Ser conscientes de esta resistencia y replicar la idea de que otro mundo sigue siendo posible —y necesario— es nuestro trabajo fundamental desde la comunicación y el pensamiento crítico. El fútbol, en su esencia más pura y barrial, sigue siendo un canalizador de la dignidad colectiva.

Ojalá el futuro nos encuentre con muchos trapos más de estos en las tribunas. Que flameen en ese territorio sagrado que el poder económico y el gobierno de turno todavía no han podido colonizar ni terminar de comprar: el corazón de los hinchas y de todos los que vivimos el fútbol con esa pasión indomable que tanto les molesta a los poderosos.

 

(*) Secretario de Turismo y Acción Social del sindicato Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA) y coordinador de la Rueda de Turismo Sindical.

 

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