El conflicto en el sector metalúrgico sumó un nuevo capítulo de máxima tensión en las calles del barrio de Villa Devoto. Más de 300 trabajadores nucleados en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Seccional Capital, que conduce Roberto Bonetti, protagonizaron una movilización frente a la planta de la histórica empresa Apholos S.A., ubicada sobre la avenida Beiró al 3600, en rechazo a la ola de 52 despidos ejecutados por la firma.
La protesta, que representó la segunda manifestación obrera frente a la fábrica en las últimas semanas, dejó en evidencia del estancamiento de un conflicto laboral, que ya acumula cuatro meses sin resolución en el ámbito de la Secretaría de Trabajo y que mantiene al gremio en estado de alerta permanente.
Desde la conducción sindical apuntaron con dureza contra la dirección de la compañía. El secretario general de la UOM Capital, Roberto Bonetti, denunció públicamente que la empresa intenta avanzar con las cesantías sin garantizar el pago correspondiente de las indemnizaciones de ley, cuestionando con severidad las maniobras patronales frente a la crisis que atraviesa la actividad. Si bien el dirigente gremial reconoció que la política de apertura económica y la consecuente avalancha de importaciones desde China perjudica severamente a todo el entramado industrial nacional, arremetió contra la conducción de la firma al señalar una manifiesta ineptitud y un mal manejo de la situación interna por parte de los actuales directivos.

El trasfondo del reclamo también expuso fuertes irregularidades en los canales institucionales. Según denunciaron desde el sindicato, durante las sucesivas audiencias oficiales quedó en evidencia la falta de cumplimiento de la empresa respecto de las normativas laborales vinculadas al Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un mecanismo legal al que la propia compañía recurrió para intentar justificar la drástica reducción de su personal.
Para el gremio, el caso de Apholos es un reflejo directo del fuerte deterioro productivo que golpea con especial dureza a los sectores manufactureros y metalúrgicos, donde diversas plantas fabriles han comenzado a recortar su producción y aplicar suspensiones masivas ante la pérdida de competitividad frente a los productos importados.
La situación actual de la metalúrgica contrasta de manera dramática con su pasado dorado. Fundada por el ingeniero ucraniano León Holodovsky a comienzos del Siglo XX, la firma llegó a consolidarse como un referente del sector, empleando a cerca de 300 trabajadores durante sus años de mayor esplendor industrial en el país. Hoy, bajo la conducción de su nieto Ezequiel, el escenario es radicalmente opuesto: la planta se encuentra sumergida en un proceso de vaciamiento que, según los propios trabajadores, responde de manera directa a la impericia en la gestión de los herederos de la tradicional marca.