“La marcha fue masiva y cosechó el respaldo de gente que no necesariamente pertenece a la comunidad universitaria porque, a diferencia de la primera -realizada en abril de 2024-, Milei fue perdiendo respaldo y la movilización condensó el hartazgo político de un montón de sectores que están siendo agredidos por el Gobierno Nacional”, analizó de entrada el secretario general de FEDUBA, Pablo Perazzi, sobre la cuarta edición de la Marcha Federal Universitaria que impulsó la intransigencia del Gobierno de Javier Milei, al incumplir con la Ley de Financiamiento y con el fallo de la Justicia que lo obliga a hacerlo.
Sin embargo, la marcha cristalizó una imagen potente que el Gobierno no quiere ver e incluso insiste en negar y/o estigmatizar: más de un millón y medio de personas en todo el país, unidos por el reclamo contra la motosierra libertaria y su impacto negativo en la vida cotidiana.
“La marcha consiguió catalizar políticamente un montón de demandas”, insistió Perazzi, al tiempo que valoró la participación y las palabras de Gonzalo Giles, militante del colectivo de discapacidad, durante el acto central.
Además, destacó: “Junto al escenario había dos pilares: uno que decía Universidad y otro que decía Democracia. O sea que, también, condensó esa sensación generalizada que muchos tenemos de que el Gobierno se está llevando puesto todo tipo de institucionalidad con el no cumplimiento de la Ley y al desoír los fallos de Cámara de la Justicia que lo obligan a cumplirla”.

“Más y mejor Universidad Pública”, fue otro de los saldos que dejó la enorme participación social en la movilización del #12M.
“Hubo un estado de efervescencia colectivo que sirvió como una bomba de oxígeno enorme para la gente que quería salir a la calle, estar junto a otros, pidiendo por lo mismo: no solo en defensa de la Universidad Pública, está más allá. Las marchas demostraron que las Universidades son algo demasiado importante como para dejarlo solo en manos de los universitarios, por eso el pueblo argentino sale y apoya en todo el país”, sostuvo.
Salarios en picada y fuga de cerebros…
Tras la devaluación de alrededor del 25% que promovieron las primeras medidas económicas del Gobierno libertario, la persistente inflación y la negativa de otorgar aumentos salariales que compensen esa pérdida a las y los trabajadores de la Administración Pública Nacional, a las y los docentes y no docentes universitarios, la situación se vuelve crítica. Para recuperar el nivel salarial de noviembre 2023, las y los docentes deberían percibir una suba superior al 50%.
“Desde que asumió, el Gobierno no nos concedió la recomposición salarial y nos viene dando, sistemáticamente, aumentos salariales unilaterales por debajo de la inflación y, recientemente, un irrisorio 1.5% -para mayo- y un bono de 40 mil, que va disminuyendo según la dedicación”.
Perazzi es profesor adjunto regular de la UBA -licenciado en Ciencias Antropológicas- con dedicación simple y 20 años de antigüedad. Por caso, el bono se traduce en ocho mil pesos por única vez. Máxime, según comentó, su último recibo de sueldo fue de 401 mil pesos. Para muestra, un botón.
Además, con la misma antigüedad y dedicación es profesor adjunto interino en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ, una de las Universidades del conurbano), creada por ley en diciembre de 2009, durante el gobierno de Cristina Kirchner, y puesta en funcionamiento en 2011.

“Esta es una política destinada a destruir la Universidad Pública a cuenta gotas: en la Facultad de Ciencias Exactas renuncia un profesor (con dedicación exclusiva), cada dos días; en Agronomía, que también concentra mucha docencia con dedicación exclusiva, hay más de cien renuncias de un plantel de poco más de 500 personas. Son renuncias que ya están”, lamentó sobre la fuga de cerebros que promueve la precarización, el deterioro salarial y la falta de financiamiento a la ciencia y la tecnología.
A ese escenario hay que añadirle “las solicitudes de licencias por tiempo prolongado de gente que no va a volver”, dijo. Y confió: “El problema no es tanto de gastos de funcionamiento, es salarial. Y solo se va a resolver cambiando de Gobierno. Si no hay un cambio de modelo no habrá solución salarial. Eso lo tenemos claro. La solución es política”.
Asimismo, el dirigente definió la necesidad de “extremar medidas” y analizar “con ingenio y mayor audacia” las acciones que delinea la continuidad del plan de lucha – paros, clases públicas, jornadas de visibilización, entre otras- en pos de que al Gobierno no le quede otra que mirar de frente la situación, abrir el dialogo, la discusión salarial y cumplir la Ley.
En ese sentido, la semana entrante, según definió el Plenario de Secretarios y Secretarias Generales de CONADU/CTA-T, llevarán adelante una semana completa de paro -del 26 al 30 mayo, inclusive. “Tenemos que hacer paro para sostener visible el conflicto, pero tampoco que se caiga el cuatrimestre y que los pibes lo pierdan porque no le sirve a nadie, desgasta el vínculo con los estudiantes, que al mismo tiempo nos acompañan y hacen masiva la Marcha Federal”, analizó.

Mientras tanto…
Dada la continuidad del conflicto universitario, el dirigente de FEDUBA instó a “seguir sosteniendo la defensa irrestricta de la Universidad Pública, exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento, pero también tener claridad: si no hay un cambio de gobierno, un cambio de modelo, no habrá solución”.
En ese sentido, apuró: “Este Gobierno tiene que terminar ya y, si no termina antes, que lo haga el 10 de diciembre de 2027, para que llegue un gobierno similar y con la misma audacia política que tuvieron Néstor y Cristina Kirchner”, definió. Por eso, instó a trabajar en la construcción de una alternativa política que reúna dos condiciones: por un lado, “la liberación de la principal referente de la oposición, Cristina Kirchner, para terminar con el disciplinamiento”; y, por otro, “que el movimiento nacional y popular retome la iniciativa política y recupere el ideario plebeyo y rebelde que siempre tuvo”.
“Esto va a terminar. No tiene sustentabilidad. No hay que bajar los brazos, seguir con la frente en alto. Somos luchadores y luchadoras, no podemos permitir que una manga de sátrapas como estos se lleven puesta la historia de la universidad argentina”, cerró Perazzi.