

El encuentro fue en el predio de Ezeiza del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines -SETIA-, que conduce José Minaberrigaray-. Allí se dieron cita más de un centenar de secretarios generales de gremios confederados a la CGT para avanzar, en unidad, en el proceso de renovación de autoridades que se dará el próximo 5 de noviembre.
"Con una convocatoria amplia, los secretarios generales de distintas organizaciones sindicales coincidimos plenamente en el camino de la unidad del movimiento obrero para enfrentar todas estas políticas neoliberales, que nada tienen de nuevo", resumió Minaberrigaray pos encuentro.
En ese sentido, consultado sobre "la unidad como horizonte" -en el marco de diferencias internas innegables- y la conformación de un nuevo triunvirato, el dirigente aclaró: "Probablemente haya consenso para un nuevo triunvirato, y ese proceso se aborda con los matices, las discusiones propias y la escucha a todos, en los ámbitos que corresponden, analizando qué es lo mejor para el movimiento obrero".
La elección de autoridades vía Congreso Nacional está prevista para el 5 de noviembre, previo Comité Cental Confederal -agendado para septiembre- y el consenso con respecto a los lugares de conducción. Tres nombres suenan fuerte: Maia Volcovinsky -Judiciales-; Jorge Sola -Seguro- y Cristian Jerónimo -SEIVARA-. Trasvasamiento generacional y renovación. En tanto, un dirigente de peso le bajó el tono a los rumores y aseguró a este medio que de acá a noviembre pueden surgir otros nombres para el triunviro. Sin embargo, consultado sobre esto, Minaberrigaray aseguró: "Con esos nombres estoy a gusto, me parece una buena elección. Es mi opinión personal. Pero entiendo que todavía quedan negociaciones por llevarse adelante".
La tarea de la nueva conducción será extensa y compleja: gestionar y representar con voz propia a las y los trabajadores, recuperar la calle, desestimar comparaciones -que siempre son odiosas-, y enfrentar -de mínima- los últimos dos años del Gobierno de Javier Milei. Sobre todo, por su marcada agenda antisindical -entre otros "antis"-."Claramente no será fácil, pero nunca lo fue. Creo que lo que tenemos que lograr es amalgamar experiencia, conocimiento con juventud, con ganas, con empuje, y tratar de armar una CGT que esté acorde a los momentos que se viven, de cara a todo lo que se vive", dijo.
"Más allá de las críticas y del ataque sistemático a la Central y sus dirigentes, entendemos que tenemos que poner en valor a las instituciones frente a tanto atropello. Y hoy, la CGT sigue siendo el baluarte de la defensa de los derechos de los trabajadores", definió el dirigente textil, mientras repasó las gestiones de la Central contra el Capítulo Laboral de la Ley Bases y el DNU que pretendió avanzar contra el derecho a huelga.
"Estamos frente a un Gobierno y dirigentes ofilcialistas que accionan contrariamente a la opinión que manifiestan: hablan de crecimiento, desarrollo, creación de puestos de trabajo... pero nada de eso se ve en la realidad", apuntó. Y recordó: "Cada vez que un gobierno lleva adelante políticas neoliberales en Argentina: caso Martínez de Hoz, Menem y Cavallo, De la Rúa, Macri y ahora Milei, los trabajadores asalariados caen, se producen despidos, cierre de fábricas y, luego, como consecuencia colateral, dicen que el sistema previsional no funciona...pero no implementan políticas para el sector y le echan la culpa al gobierno anterior".
"Fuerte caía del empleo y PyMes en una situación casi desesperante". Así, con esa frase, Minaberrigaray definió la realidad que atraviesa el sector textil y de indumentaria, producto de las políticas de apertura indiscriminada de importaciones -y la venta de prendas por plataformas-, que vuelve a la industria incapaz de competir con productos del Sudeste Asiático, no solo por su precio sino por la calidad/durabilidad y las condiciones -laborales/humanas- en las que son producidos.
"Hay prendas que vienen de Myanmar o Bangladesh, en donde, en la última reunión de la OIT, los trabajadores fueron a denunciar que recibían latigazos por parte de los empleadores. Entonces, cuando vos escuchás algunas voces de autoridades argentinas que dicen que hay que competir, no creo que la Argentina quiera competir hoy contra eso: ropa barata, pero ¿a qué precio?", advirtió el dirigente sobre la compleja situación y la cadena de eventos desafortunados que guarda una prenda importada a bajo precio.
Sin embargo, no todo es culpa del Gobierno. Hay una conducta propia del consumidor sin conciencia, que compra a un click, sin conocer lo que la prenda esconde. Mirar al interior las etiquetas que rotulan "industria nacional", debería ser una actitud deseable.
"Claramente que hay poca conciencia social y una mirada muy obtusa. Sobre todo, cuando muchos argentinos tienen una mirada aspiracional sobre Estados Unidos o países europeos y dicen que hay que hacer esto o lo otro. Sin embargo, los países primermundistas tienen industrias fuertes desarrolladas. Ninguno regala a su industria ni a su mercado, como lo hace la Argentina", apuntó.
En ese sentido, luego de algunas reuniones con las Cámaras empresarias del sector, avanzarán en una campaña conjunta para visibilizar la problemática y generar conciencia del valor de la industria con sello nacional -una apuesta al trabajo argentino, a la identidad nacional, al consumo interno y la generación de puestos de trabajo con derechos, entre otros atributos legales del mundo laboral. "Desde SETIA siempre pregonamos que la variable de ajuste no puede ser el salario, ni los derechos de los trabajadores. Eso es indiscutible", destacó.
"Cuando trabajás en un país que desprecia a su industria, ese país no crece. Con la apertura de las importaciones, lo más probable es que un montón de gente se quede sin trabajo. Como siempre se dice: la industria textil es la primera en caer y la primero en levantarse, pero cuando nos empezamos a caer es cuestión de tiempo de que se empiecen a caer otros sectores", avisó.
"Entonces, cuando hablan de competir, digo que, mediantamente, todos larguemos del mismo punto. Si se abren las importaciones de par en par para que el país se inunde de mercadería importada, sin restricciones y al empresariado le ponés todo tipo de impuestos y los trabajadores volvieron a pagar ganancias, no hay igualdad de condiciones", graficó sobre la industria que, desde que asumió Javier Milei en diciembre 2023, lleva perdidos más de 4 mil puestos de trabajo, con la mayoría de las fábricas operando entre un 20 y un 40 % de sus capacidades instaladas, con suspensiones y reducción de jornadas y días de trabajo.
"Un derrotero que uno ya conoce, que ya vivimos, pero hay mucha gente que todavía no lo ve. Hay que tener memoria y conciencia de que la industria, el mercado y los trabajadores de un país, se defienden, salvo que seas colonia", cerró.